Kristóf Hölvényi / JRS MENA

Acoger…/

Para garantizar vías seguras y evitar que sean retenidos o viajen solos.

Ahmad Hajiko tiene 8 años y es refugiado sirio en Líbano. Antes de la guerra en Siria, tenía una vida normal, iba al colegio y jugaba con sus amigos. Pero cuando estalló la guerra tuvieron que dejarlo todo y huir a Líbano.

Desde que comenzó la guerra en Siria en 2011, Líbano ha sido uno de los países que más personas refugiadas sirias ha acogido, de hecho una de cada seis personas que vive en Líbano es refugiada.

“Recuerdo los bombardeos en Aleppo y cómo salimos corriendo por la noche hacia Líbano para que los vecinos no lo supieran y no nos mataran. Una vez explotó una casa. Había disparos, por eso vinimos aquí”

“Aquí voy al colegio. Cuando sea mayor quiero ir a la clase A (de los estudiantes mayores) y trabajar. No quiero volver a Siria porque disparan, una vez dispararon a nuestra casa”

A diferencia de países vecinos como Jordania y Turquía, en Líbano no se han abierto campos oficiales, por lo que las personas refugiadas viven repartidas en decenas de asentamientos informales, en los campos oficiales palestinos o mezclados con la población local. Las familias tienen grandes dificultades para obtener el permiso de residencia y para poder trabajar, lo que repercute con dureza en la vida de los más pequeños, siendo muy habitual que los menores se vean obligados a trabajar para contribuir a la economía familiar. Según UNICEF hasta 180.000 menores sirios trabajan en el país, la mayoría en largas jornadas y por unos salarios muy bajos.

El acceso a la educación para estos menores es otra gran dificultad que se encuentran. El 59% de los menores refugiados en Líbano en edad escolar están fuera de la educación formal debido al matrimonio precoz, el trabajo infantil, el acoso escolar, el trauma de la guerra, la carencia de formación por el desplazamiento, la malnutrición y la falta de higiene. Junto al JRS, llevamos implementando desde 2012 programas para la atención y acogida de personas refugiadas en Líbano. Nuestros programas educativos están focalizados en educación preescolar, educación primaria y apoyo escolar tanto en zonas urbanas como rurales.

Kristóf Hölvényi / JRS MENA

Trabajamos junto con los menores y sus familias para hacer posible que los niños y niñas puedan acceder a una educación de calidad y puedan, en la medida de lo posible, ingresar en el sistema educativo libanés. Además, trabajamos en las comunidades de origen y en las refugiadas para construir paz y fomentar la convivencia.

En concreto, nuestros programas educativos son tres:

Kindergarden: preescolar para que los menores pasen a primaria de educación libanesa con las bases en idiomas y hábitos de comportamiento básicos para que puedan integrarse efectivamente.

Remedial (refuerzo escolar): solo para menores que están matriculados en escuelas libanesas y tienen muchas dificultades por el nivel educativo, el idioma o por sufrir mucho acoso escolar.

Educación formal: escuelas propias del JRS donde se está dando educación primaria acreditada.

Esta oportunidad permite a los niños y niñas refugiados recuperar la normalidad y acceder a un futuro digno.

Kristóf Hölvényi / JRS MENA