ENTRECULTURAS

Promover…/

Y hacer posible que se reúnan con sus familias, prevenir el abuso o la explotación y fomentar su desarrollo integral a través de la educación.

Baranaka es una niña sursudanesa de 15 años que tuvo que huir con su familia del Nilo Este a causa de la guerra.

Baranka vive, junto a muchos miles de desplazados, en el campo de refugiados de Mabán, al este de Sudán del Sur. Asiste cada día a un Espacio Temporal de Aprendizaje que Entreculturas y el Servicio Jesuita a Refugiados abrimos el pasado año para facilitar el acceso a la educación a la población interna desplazada. Como nos dice Baranaka: “Lo que aprendes no te lo puede quitar nadie. Es tuyo para siempre.”

“Cuando empezó la lucha los soldados lo destruyeron todo. Nuestros ancianos no pudieron escapar y los mataron. Yo conseguí escapar con mi tío. Corrimos durante varios días hasta llegar a este lugar.”

“No quiero volver a casa. No hay paz. En este lugar no hay comida pero no quiero ir a casa ya.”

A pesar de los sucesivos intentos por alcanzar la paz en Sudán del Sur, la violencia se ha recrudecido entre el ejército y los distintos grupos armados, por lo que la población de esta zona ha quedado atrapada entre dos guerras: la de Sudán, su país de origen, y la de Sudán del Sur, el país que les ha acogido.

Miles de personas han perdido la vida, alrededor de 1,6 millones de personas han buscado refugio en países vecinos, 1,89 millones de personas se encuentran en situación de desplazamiento interno y unos 5,8 millones de personas necesitan asistencia humanitaria.

Angela Wells / JRS

Las consecuencias para la educación de los niños y niñas son graves: ausencia de docentes, falta de material escolar y de infraestructura educativa adecuada y la ausencia de apoyo institucional a las escuelas por parte del Ministerio de Educación.

Especialmente para las niñas, el acceso a la educación se convierte en un gran reto, la mayoría de las que acuden a la escuela logran estudiar sólo durante los primeros años de primaria y sólo unas pocas llegan a entrar en la educación secundaria. En Sudán del Sur el 65% de la población joven analfabeta son mujeres.

Junto al Servicio Jesuita al Refugiado (JRS), llevamos desde 2013 atendiendo tanto a la población refugiada como a la comunidad local: prestando apoyo psicosocial, distribuyendo bienes de primera necesidad y proporcionando educación en emergencia

Nuestra intervención se focaliza principalmente en la población femenina, ya que son las que más sufren la violencia y los abusos. Trabajamos para protegerlas, para ofrecerles atención emocional, física y psicológica  y para que puedan desarrollar sus capacidades y acceder a un futuro mejor.

La escuela se convierte en un espacio seguro de desarrollo para ellas que las previene de abusos y violencias y promueve su aprendizaje.

Angela Wells / JRS