Laura Lora / JRS

Proteger…/

Para asegurarnos de que acceden a una educación de calidad y que cuentan con apoyo económico para vivir una vida digna.

Teddy tiene 14 años y su sueño es terminar de estudiar y ser juez. “He vivido la guerra. Nuestra casa, junto a la de nuestros vecinos, fue quemada por Seleka (grupo armado rebelde). Pero he tenido suerte y nadie de mi familia ha sido asesinado. Pero todavía no puedo hablar de las atrocidades que he visto y de todos los cuerpos tirados en el suelo. Es muy difícil porque cada vez que me vienen los recuerdos siento náuseas”.

“Me gusta el colegio porque me dará conocimientos que me ayudarán a tener un trabajo y un futuro más seguro. Sin embargo, aquí nada será posible si no hay una paz duradera, por eso tengo miedo de que mi sueño no pueda hacerse realidad”

“Siendo juez podré ver que la injusticia no prevalece y que las personas respetan la ley.”

RCA es uno de los países más vulnerables del mundo que se encuentra sumido en una crisis humanitaria, política y económica desde el año 2012. Esta crisis ha provocado desplazamientos masivos tanto fuera como dentro del país. Desde principios del año 2017, el país ha vuelto a caer en un ciclo de violencia, aumentando el número de personas desplazadas: una quinta parte de la población del país (4,6 millones de personas) está en situación de desplazamiento, siendo el 50% niños y niñas. Además, República Centroafricana acoge a cerca de medio millón de personas refugiadas procedentes de R.D. Congo, Chad, Congo, Sudán, Sudán del Sur y Camerún.

En situaciones de conflicto como ésta, los menores son los más vulnerables, ya que están muy expuestos a sufrir abusos y ser reclutados como soldados por los grupos armados. Los menores soldado son obligados a participar activamente en estos grupos como combatientes, cocineros, espías, cargando las municiones, etc., añadiendo la “utilización sexual” que sufren las niñas, siendo en muchas ocasiones esclavas sexuales de los combatientes.

Laura Lora / JRS

El sistema educativo, ya de por sí muy frágil en este contexto, ha sufrido un gran deterioro y  durante los últimos años de crisis ha disminuido mucho el acceso a la educación de los niños y niñas centroafricanos. La inestabilidad y la inseguridad han provocado que el 25% de las escuelas estén cerradas y que haya ausencia de maestros. Con la escuela desaparece el lugar de protección de la infancia.

Trabajamos en el ámbito educativo en todos los niveles escolares (infantil, primaria, secundaria), ofreciendo a los menores apoyo psicosocial, impulsando medios de vida para las familias, en la rehabilitación de niños y niñas desmovilizadas del conflicto armado (especialmente en Bambari) y fomentando valores como la reconciliación y la construcción de paz.

Junto al JRS trabajamos desde 2008 en las zonas de Bangui-Mbata y Bambari para ofrecer a los niños y niñas un lugar seguro donde puedan aprender, desarrollarse y jugar en libertad.

Laura Lora / JRS